Incorporaciones del Análisis Transaccional (AT)a la Musicoterapia Autorrealizadora (MTA)

I

Extracto de una Ponencia presentada por Conxa Trallero a un congreso de Análisis Transaccional

Aunque ya conocía desde hace tiempo el AT, tuve ocasión de profundizar más en él a través de la realización de un curso breve, de la lectura de diversos libros y del valioso intercambio con un analista transaccional. Me di cuenta de que algunas de las propuestas del AT ya las venía trabajando de forma más o menos intuitiva y sin una base teórica tan clara y estructurada como la que ofrece el AT. Después de reflexionar, comentar y explorar distintas ideas, he ido haciendo pequeñas modificaciones en algunas de las actividades, sobre todo en la forma de proponerlas.

Las caricias verbales

Uno de los conceptos que me gustó del AT es el de trabajar con las caricias. De hecho, yo siempre había propiciado mucho el refuerzo de la autoestima de los participantes, sólo que ahora le doy el nombre concreto de Caricias verbales a algunas de las actividades que sirven para que cada persona se sienta más aceptada y valorada por el grupo y por ella misma. Algunos de los ejercicios que propongo para desarrollar las caricias son:

  • Cada persona inicia el canto de su nombre sobre una melodía improvisada, acompañándose de un instrumento. El resto del grupo la escucha unos instantes y, acto seguido, se añade al canto del nombre reforzando la estima de la persona, que se siente así respaldada, querida y tenida en cuenta por el grupo.
Tambor
  • Otras veces la persona se queda en silencio, escuchando, mientras el grupo le canta su nombre a la vez que todos centran su atención y su intención en ella.
  • Facilito al grupo hojas de papel con el nombre de un participante en cada una de ellas. Cada miembro del grupo escribe alguna cualidad que le guste de cada uno de sus compañeros. Cuando tenemos la lista de cada uno llena de cualidades, el grupo las canta a cada persona, en forma de caricia positiva. Un compañero inicia el canto de la cualidad y el resto se le añade, mientras la persona que es “acariciada” permanece en silencio escuchando y recibiendo el regalo.
  • Todos los miembros del grupo están en círculo, con los ojos cerrados. Dirijo una pequeña interiorización en la que todos se centran en la persona del grupo que yo les propongo, intentando conectar emocionalmente con ella, viendo sus cualidades y potencialidades, creando un vínculo emocional con ella. A continuación, todo el grupo le crea una música, cantada y acompañada de instrumentos, como un regalo amoroso, único y personal, hecho a medida. La persona interesada escucha y recibe. Después se repite el procedimiento con cada uno de los participantes. En este trabajo interviene la intuición, la conexión interior con el otro y la búsqueda de su bienestar. Se intenta crear una música que sea adecuada a la persona y que el grupo sienta que es la que necesita en aquel momento para avanzar y crecer.

Las emociones básicas

Habitualmente trabajo con la expresión de las emociones, pero el conocer la descripción de las emociones básicas que formula el AT me ha permitido incorporar un mayor nivel de análisis que el que utilizaba anteriormente. Una propuesta que he incorporado a mi trabajo es la de mostrar una lista de dichas emociones (afecto, miedo, enfado, tristeza, alegría, tranquilidad) y pedir que cada participante las ordene de más a menos significación en su vida. Pretendo potenciar las que se manifiestan menos, porque pueden estar tapadas por las más evidentes, así que pido a cada persona que elija la que ha puesto en último lugar, la menos frecuente o habitual, que se conecte con dicha emoción y cree una música que la exprese. Mientras, el grupo la acompaña tocando y/o cantando, reforzando así el clima emocional.

El objetivo de este trabajo es favorecer la toma de conciencia del papel que tienen las emociones básicas en nuestra vida, y de qué manera reforzamos unas y reprimimos u ocultamos otras. A través de la música vamos aprendiendo a dejarlas fluir todas.

El Niño Interior

El Niño Interior también había tenido siempre un espacio en las sesiones de MTA, pero ahondar en los estados del yo que propone el AT me ha dado una base más consistente para plantear los ejercicios destinados a ponerse en contacto con nuestro Niño que desea ser cuidado y protegido.

Una actividad que resulta muy eficaz es hacer una visualización dirigida en la que nos encontramos con nuestro Niño indefenso; a continuación, cada participante modela con plastilina la figura que ha visualizado, tomando conciencia de lo que representa, con atención y cariño. Seguidamente cada persona toma la figura en sus manos, y le canta una nana improvisada, en la que se refleja la protección y el cuidado que le da a su Niño desde su Padre Cuidador o parte parental cuidadora. El resto del grupo apoya el canto tenuemente, para no distraer. La canción puede incluir frases del tipo “no tengas miedo”, “te protejo”, “estoy junto a ti”, cantadas desde el Padre Cuidador.

El AT aporta a la MTA una base teórica sólida y consistente que permite considerar de forma sistemática y desde lo cognitivo, los conflictos que presentan los usuarios

Los Impulsores

El trabajo sobre el miniguion y los impulsores ha sido una aportación nueva e importante que me ha proporcionado el AT, sobre todo en los grupos en los que hemos abordado problemas de ansiedad (enfermos de cáncer) y estrés laboral o burnout (maestros de primaria). Diversos estudios hablan de la relación entre cierto tipo de conducta, llamada del tipo A, y una mayor incidencia del estrés asociado a ella. Parece claro que las personas perfeccionistas, impacientes, competitivas y que no saben pedir ayuda son más propensas a padecer estrés y enfermedades coronarias.

Al conocer la teoría de los impulsores reconocí fácilmente tres de ellos relacionados con la conducta tipo A: Sé perfecto, Sé fuerte, Date prisa. Son mandatos que estresan a la persona, porque se ve impelida a actuar siguiendo dichos impulsores para lograr estar bien y ser aceptada. Por otro lado, pude constatar que el resto de los impulsores están relacionados con la conducta tipo C, asociada a enfermedades como el cáncer, y que corresponde a las personas más conformistas y complacientes. Los impulsores equivalentes a la conducta de tipo C, son: Complace, Esfuérzate y Ten cuidado. Igualmente, son elementos estresantes, en tanto que obligan a la persona a ser de una determinada forma para ser amada y aceptada..

La consideración de los impulsores como factores estresantes sirvió de punto de partida de muchas de las actividades que desarrollé en un Taller de Musicoterapia, que llevé a cabo con un grupo de maestros de Primaria. Este Taller estaba enfocado hacia la prevención y tratamiento del estrés y obtuvimos resultados muy satisfactorios. En las sesiones de dicho Taller fui incorporando actividades concretas con la finalidad de que los participantes se hicieran conscientes de sus impulsores y pusieran en práctica la manifestación de los derechos permisores o permisos que ayudan a contrarrestar cada impulsor.

La MTA y el AT se complementan muy bien porque permiten la integración de los distintos aspectos de la persona: físico, emocional y mental.

La realización concreta de este aspecto consistió en pedir que cada miembro del grupo ordenara sus impulsores de mayor a menor influencia en su vida. Después de hablar de los mensajes parentales, las falsas creencias y los derechos permisores, pedí a cada persona que eligiera su primer impulsor, el más persistente, y comenzara a cantar el permiso correspondiente, en forma de “tengo derecho a. . . (equivocarme, por ejemplo)”. El grupo acompañaba a cada persona en el canto de su permiso, reforzando el efecto de la afirmación. También se trabajaron los demás impulsores, especialmente los tres principales de cada persona.

En posteriores sesiones, los participantes se ponían por parejas, sentados de frente con los ojos cerrados y tomados de las manos y uno le cantaba al otro el permiso correspondiente a su impulsor o impulsores principales.

Conclusiones

Mis conclusiones sobre la incorporación de conceptos y técnicas del AT en la MTA, son que el AT aporta a la MTA una base teórica sólida y consistente que permite considerar de forma sistemática y desde lo cognitivo, los conflictos que presentan los usuarios, una faceta que no se contempla lo suficiente, a mi entender, en la Musicoterapia. Ésta se basa, sobre todo, en la vivencia y la experimentación, por lo que necesita de una aproximación que facilite la elaboración y resolución de los problemas desde el punto de vista cognoscitivo. En este sentido, la comprensión analítica que aporta el AT resulta muy útil y eficaz.

En definitiva, creo que la MTA y el AT se complementan muy bien porque permiten la integración de los distintos aspectos de la persona, físico, emocional y mental, y al mismo tiempo proporcionan una vía creativa y expresiva que facilita hacerse consciente y conocedor de las propias dificultades y avanzar en el camino del crecimiento y la autorrealización.

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Conxa Trallero Flix


Doctora en Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona, Máster en Musicoterapia por la Universidad Ramon Llull, Profesora Superior de Música por el Conservatorio de Barcelona y Pianista.