Que es la MTA®

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La Musicoterapia Autorrealizadora (MTA)® es mi propio sistema de aplicar las cualidades terapéuticas de la música en situaciones que requieren una intervención terapéutica para mejorar las capacidades expresivas, creativas y de comunicación.

La MTA se basa en la improvisación, como rasgo más destacable e innovador, de forma que toda la música que se utiliza en una sesión es producida por los asistentes en aquel momento, respondiendo a consignas, pautas y sugerencias que voy introduciendo. El hecho de desarrollar y propiciar la exteriorización y la creatividad de los participantes es lo que hace que sea una actividad autorrealizadora, porque permite a la persona descubrir y manifestar, a través de la música, todas sus potencialidades y cualidades, aquellas que posee de forma natural, por el solo hecho de existir y expresarse.

La Musicoterapia Autorrealizadora nos permite conectar con nuestro niño musical.

Este método es una síntesis de técnicas que he ido incorporando a lo largo de los años, como fruto de mi propia experiencia y formación. Reúne procedimientos de diferentes disciplinas. Así, la Psicología Humanista y Transpersonal aporta su confianza en las cualidades innatas de la persona y en sus capacidades creativas y de autorrealización a la vez que propone una búsqueda de lo espiritual o transpersonal. La Pedagogía Musical Activa contribuye con un enfoque de la sensibilización musical y la escucha como factor formativo e integrador. Las técnicas psicocorporales ayudan a conectar con el cuerpo, a sentirlo más presente y a integrarlo. Las Filosofías Orientales aportan técnicas de interiorización, de calma y de centramiento de la mente a través de la Meditación. La Musicoterapia activa y creativa aporta técnicas para resolver situaciones de conflicto y enfermedad a partir de la expresión espontánea. El Análisis Transaccional ofrece un marco de referencia analítico que permite interpretar de forma cognitiva las reacciones y conductas que se producen y comprender su origen, al tiempo que facilita técnicas para resolver dificultades desde una perspectiva humanista. Todos los procedimientos descritos están adaptados a la Musicoterapia, de forma que las actividades terapéuticas se realizan con intervención de sonido y música.

La MTA se basa en la improvisación, como rasgo más destacable e innovador. desarrollar y propiciar la exteriorización y la creatividad de los participantes es lo que hace que sea una actividad autorrealizadora

El trabajo que vengo desarrollando en el terreno de la MTA se centra, sobre todo, en la terapia de grupo, a partir de un enfoque humanista e integrador que propone a la persona un recorrido hacia su interior en busca de una forma genuina de manifestación de la creatividad. La exteriorización de la música personal es un reflejo del mundo interno y las dificultades para reconocerlo y aceptarlo se manifiestan en la creación e improvisación musical. Toda modificación en el interior se muestra rápidamente en la forma de comunicarse musicalmente. Inversamente, todo cambio en la estructura de la improvisación o en la relación con los compañeros del grupo con el que se toca o canta, comporta un cambio en el nivel interno.

Las personas que trabajan en mis grupos buscan un mayor grado de autoconocimiento a través de descubrir y aprender a usar la propia voz como una afirmación de la riqueza interna, no contaminada por los estereotipos sociales. Buscan cultivar el centrarse e interiorizar, encontrar paz y plenitud, vencer bloqueos expresivos, superar el miedo a mostrarse, desarrollar la creatividad como una forma de aumentar su autoestima, mejorar las relaciones interpersonales, enfrentarse a las inseguridades, miedos, ansiedades, estrés… es decir, crecer y avanzar como personas y sentirse más integradas, equilibradas y armónicas. Para seguir un tratamiento con MTA no se necesita ningún conocimiento musical previo, porque desarrollamos la intuición y la percepción de la música interna que todos poseemos, lo que se llama el “ser musical”, innato en todos los seres humanos.

La MTA se centra, sobre todo, en la terapia de grupo, a partir de un enfoque humanista e integrador

En una sesión de MTA se efectúan actividades con distintos objetivos. Al empezar realizamos estiramientos y ejercicios corporales en la línea de la gimnasia holística, con el fin de deshacer los nudos y las tensiones instaladas en el cuerpo y concentrar la atención de los participantes en el aquí y ahora, puesto que suelen llegar preocupados, tensos y dispersos. Algunos ejercicios están tomados de la bioenergética, del tai-chi o de la eutonía y siempre se desarrollan con música, que puede ser interpretada por mí con el piano o con un instrumento de percusión, o producida por los participantes en forma de sonidos. Otros tienen como finalidad favorecer la emisión de la voz o armonizar la respiración con el sonido y con el movimiento del cuerpo.

Maraca mejicana

Sigue una etapa de experimentación individual, de búsqueda de las posibilidades de la propia voz, de investigación sobre el efecto que la vibración de las vocales y consonantes que emite cada uno tiene sobre su organismo y estado anímico.

Las personas que trabajan en mis grupos buscan un mayor grado de autoconocimiento a través de descubrir y aprender a usar la propia voz como una afirmación de la riqueza interna, no contaminada por los estereotipos sociales

El trabajo por parejas permite desarrollar la comunicación, el dar y recibir, el cuidar y ser cuidado, lo cual se realiza a través de la expresión no verbal por medio del canto y de los instrumentos musicales.

Acabamos la sesión con actividades de grupo y con propuestas relativas a la improvisación colectiva con instrumentos y voz, que describen el estado de ánimo de cada persona o que refuerzan la evocación de situaciones importantes de sus vidas generando el clima sonoro adecuado. Otras facilitan la adquisición de mayor seguridad, autoestima, capacidad de exteriorización, mientras se van estrechando los vínculos entre el grupo y cada miembro aprende a encontrar su espacio y a permitirse mostrarse sin miedo a ser rechazado o juzgado.

En resumen, algunas de las técnicas y procedimientos que se desarrollan en la MTA son:

  • Movimiento, ritmo, percusión corporal e instrumental.
  • Improvisación rítmica, melódica y armónica.
  • Descubrimiento de la propia voz natural.
  • Expresión emocional y comunicación grupal a través de la música y el canto.
  • Visualización con sonido.
  • Meditación vocal.
  • Canto de Afirmaciones, Permisos y Caricias positivas.
  • Contacto con el Niño Interior.
  • Aprender a cuidar y ser cuidado.

Lo más importante de la MTA es el trabajo con la voz

En cada sesión hay también espacios para la verbalización y para el análisis cognitivo de reacciones, conductas y dificultades que experimenten los participantes.

Trabajamos en un espacio grande e insonorizado, con pocos o ningún mueble, preferentemente con cojines para sentarse en el suelo. Tenemos una variada colección de instrumentos de percusión de tipo escolar y otros étnicos, que son muy sencillos de manejo y no requieren ninguna técnica previa. Cada uno es considerado como una prolongación de la persona, lo que favorece el lenguaje no verbal. El instrumento se convierte así en un objeto intermediario. Igualmente importante es el uso del cuerpo como instrumento de percusión, que contribuye en gran medida a la percepción sensorial.

Pero, sobre todo, lo más importante de la MTA es el trabajo con la voz, una de las facetas personales más ricas y valiosas, a la vez que la más complicada debido a los bloqueos que obstaculizan la manifestación vocal cantada de muchas personas. Cantar es la vía más directa que conozco para relacionarse con el propio mundo emocional de una manera honda y penetrante, a la vez que favorece el consuelo y la cicatrización de las heridas, a modo de bálsamo. El canto está íntimamente relacionado con la respiración e influye enormemente en ella. Practicado de determinada manera modifica el estado físico, emocional y mental de la persona, llevándola de forma rápida a una situación de calma, interiorización y meditación muy profundo.

En este viaje en busca de la voz íntima y auténtica, cada persona va descubriéndose a sí misma y a los demás, aprende recursos para comprender y resolver sus problemas y encuentra en ella misma unos tesoros que la música le permiten aflorar y realimentar cada vez más. Los logros conseguidos se van extendiendo al quehacer cotidiano. Poco a poco los participantes son capaces de establecer un vínculo perdurable con el grupo y con las experiencias vividas en las sesiones, lo que les permite ampliar a su vida diaria los efectos benéficos que van obteniendo en la terapia.

Conxa Trallero Flix


Doctora en Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona, Máster en Musicoterapia por la Universidad Ramon Llull, Profesora Superior de Música por el Conservatorio de Barcelona y Pianista.